"I need a crowd of people, but I can't face them day to day" ("On the beach", Neil Young)
Para empezar, dos hechos puntuales:
- El disco que más estoy escuchando ultimamente es una ñoñada. "Full circle", de 1970, el segundo de la banda Forest.
- Yo, que siempre declaré fervientemente que no sobreviviría ni tres semanas sin una banda, hoy no tengo una banda.
¿Dónde se cruzan estos dos factores? Después de amagar durante años, con A* comenzamos finalmente a gestar un proyecto -que ya tiene nombre, Los Templarios-. Ni siquiera hubo un ensayo -aunque sí grabamos algunas bases-, pero ya está bastante establecido de qué la va la cosa... parece apuntar al psych folk de fines de los 60', como Forest, banda que me hizo conocer A*.
A qué voy. A esto mismo. Me agarro. Con fuerza.
De algo.
A riesgo de sobrecatarsear -¿monguear?- este relato, sigo aclarando, aun a riesgo de oscurecer...
Quienes me conocen saben de mi imposibilidad por guardar el dinero para algo que sirva. De mi consumismo impulsivo en todo lo que se relacione con música o libros. Que cada vez que paso por la vidriera de una disquería o un local de instrumentos musicales me acuerdo de eso que dijo Marx -no Groucho; el otro, el aburrido- de que la mercancía nos llama desde el escaparate y nos hace caras y señas seductoras con sus garras. Me resulta inimaginable volver del trabajo con el sueldo en el bolsillo sin pasar por lo menos dos o tres horas por la zona de Talcahuano y por las disquerías y librerías de Corrientes. En cuanto a las librerías y disquerías, el resultado es una pared llena de esos cositos ya casi obsoletos que se ponían en el discman, un par de cajas grandes de LP's con tapas que no me canso de mirar -sí me canso de levantarme a dar vuelta el disco-, y una gran biblioteca que rebalsa de sabiduría -o papel impreso y encuadernado, dependiendo de cómo se lo quiera ver-.
En cuanto al resultado de mis giras por la zona de Talcahuano con los bolsillos calientes, la cosa es un poco más seria. Puede decirse que estoy muy bien equipado. O puede decirse que tengo una interminable pila de instrumentos musicales, amplificadores y aparatos electrónicos ocupando espacio, molestando y siendo el vivo retrato de mi falta de habilidad para ejecutarlos.
A qué voy. A esto mismo. Me agarro. Con fuerza.
De algo.
El disco de Forest empieza con un tema que tiene un violín tocado como el culo, haciendo cosas muy simples y que quedan muy lindas. Dije "yo puedo tocar eso" -¿?-. Me tomé un bondi al centro y me compré el violín más barato que encontré. Llegué, intenté afinarlo y se me rompieron dos cuerdas. Le pegué -fuerte- a la pared y dejé el violín ahí.
En vez de tomar clases, practicar mucho y -de una puta vez- aprender a tocar bien la guitarra, sigo prefiriendo tocar un poco de cada cosa. Escucho a Nick Drake y quiero tocar la guitarra como él, pero escucho una canción pop o folk cualquiera, de esas simples pero tremendamente lindas, y pienso que no hace falta tocar bien para hacer buena música. Es entonces cuando se materializa frente a mí el fantasma de Nick Drake y me dice que para hacer buena música hay que ser buen músico, no comprarse instrumentos.
Pero yo necesito agarrarme con fuerza.
De algo.
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1 comentarios:
lógicamente, quedarse practicando escalas es muchisimo más productivo que pasarse 3 horas leyendo el catalogo de electro-harmonix, pero es que los pedales son tan lindos.
obviamente no estoy de acuerdo con tu incapacidad para ejecutarlos, aunque algunos tambien diran lo mismo que yo.
Aunque yo, cuando me pongo a pensar en lo mismo que vos pensas, pienso que en vez de necesitar aferrarme de algo, lo hago para alejarme de otras cosas.
(aunque ambas cosas pueden ser lo mismo, quizas)
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