La nena de doce es sordomuda.
Le fascina la astronomía.
Silencio.
Ensimismada es felíz.
No escucha pésames
ni lamentos.
Se esfuerza por ver.
Y ve. O no.
Pero al menos no oye.
El silencio. La observación.
El silencio.
***
El orgullo de los padres sólo es comparable a las marcas en sus caras. Las arrugas no son sino cauces de ríos de lágrimas, ya secas hace rato.
Comentan la pasión de Lara por los astros tanto como su inteligerncia.
Y voiluntad. Y ganas. De ser felíz.
De ser alguien.
De ser.
***
Pero no.
Pareciera que jamás
se le cruzó algo así
por la cabeza.
Ella es y ya.
Y.
Lo que escucha es el silencio.
No a sus padres. No a.
Al silencio.
Mi Chevy y mi telescopio.
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1 comentarios:
esa nena es la vida
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