Pienso.
Sifón, Toro Viejo y vaso sucio.
La gente bien me mira
y se ríe.
Los borrachos me miran
y sonríen.
Molina -no el de Roos,
el de verdad- ya hace rato
dejó el bar.
Seguro que en Madrid
no lo escuchan hablar
del jefe, de la mujer.
De la carrera no hablará
porque acá la dejó,
en Agronomía, al lado
de Comu.
Después de Molina
se fueron yendo todos.
Iban viniendo mozos
nuevos, feos.
Jóvenes.
Me terminé yendo
también yo,
qué iba a hacer ahí.
Sin Molina, con el Toro
cada vez más caro
y el vaso cada vez
más limpio.
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2 comentarios:
eso.
Eso.
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