martes, 8 de abril de 2008

Un día en la vida de Dios.

Conejos jugando ciegamente con agujas y alfileres (de esos que se rehusan a ver su brillo).
El último bastión de la cultura cantábrica luchando por el metal
(el genio cuya bondad logra vencer a la locura).
Corderos jugando a vivir como la gente real en el mundo real.
Dos paulistas en barrio de tango que merecen una Biblia aparte.
Un veneno cada vez más sintético e inocuo (ocupado en mejorar día a día su etiquetado envase).
El pavo real (puntero 'e Mandinga) que sigue mascullando incongruencias que nadie termina de comprender.
Mandarinas agrias que sienten su sabor y caen del árbol.



Un eterno porfiado que acepta, callado, una derrota cantada hace años.
La música no suena desde hace rato, ya.


Evasión.
Fútbol, fútbol, fútbol.

2 comentarios:

mandarina dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
mandarina dijo...

alamierda.