Conejos jugando ciegamente con agujas y alfileres (de esos que se rehusan a ver su brillo).
El último bastión de la cultura cantábrica luchando por el metal
(el genio cuya bondad logra vencer a la locura).
Corderos jugando a vivir como la gente real en el mundo real.
Dos paulistas en barrio de tango que merecen una Biblia aparte.
Un veneno cada vez más sintético e inocuo (ocupado en mejorar día a día su etiquetado envase).
El pavo real (puntero 'e Mandinga) que sigue mascullando incongruencias que nadie termina de comprender.
Mandarinas agrias que sienten su sabor y caen del árbol.
Un eterno porfiado que acepta, callado, una derrota cantada hace años.
La música no suena desde hace rato, ya.
Evasión.
Fútbol, fútbol, fútbol.
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2 comentarios:
alamierda.
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