miércoles, 4 de junio de 2008

Volvió la alegría, Rosa Pantopón.

Un animal herido es un estratega comparado
al miedo de mis púas,
al rencor de mis ganas.
Se opaca incluso junto al escaso brillo de mis dientes podridos,
caninos antaño filosos que alguna vez supieron
desgarrar tu descrédito
-hijo de la eterna apatía que te protegió siempre-
y hoy se contentan con masticar incoherencias.

Miedo, mierda
y calor.

Antes, ¿te acordás? era el calor
del dolor.
La intensidad dulce de sentir el filo.
El calor y la vida.
¡Por fin sentía!
Se vive para morir. Y al fin sentía
la agonía.

Miedo, mierda
y frío.

Hoy, lo sabés, es el frío del vacío.
La angustia helada de sentir la nada.
El frío y la vida.
Nuevamente estoy acá.
Se vive para morir y de nuevo siento
nada.
Vuelvo a tener el frío de siempre,
ese que tu adorado nunca entendió.

¡Compararlo con la muerte!
Con el glorioso fin. La gloria.
La muerte del alma en su juventud.

2 comentarios:

cel. dijo...

yo últimamente tengo un plan ambicioso: sobrevivir.

cel. dijo...

pd: al menos hasta que pase el recital de madonna
=oP